Naves industriales · Empresas · Madrid
Doce metros de altura cambian el cálculo entero
Una nave no es una oficina grande. Tiene el triple de altura, puertas que se abren cada pocos minutos y máquinas que aportan calor por su cuenta. Proyectamos, instalamos y mantenemos climatización industrial Daikin en polígonos de Madrid, midiendo antes lo que de verdad pasa dentro.
Respuesta rápida
La climatización de una nave industrial en Madrid se dimensiona por volumen de aire y cargas internas, no por metros cuadrados. Una nave de ocho a doce metros de altura libre puede contener el triple de aire que un local de la misma planta, y la maquinaria en funcionamiento aporta calor de forma continua. Los sistemas habituales son rooftop, conductos con unidad exterior VRV y unidades de gran caudal, casi siempre combinados con cortinas de aire en los muelles de carga y destratificadores para bajar el aire caliente acumulado bajo cubierta. Según la potencia térmica instalada, la instalación requiere memoria técnica o proyecto firmado por técnico competente.
- más de 70 kWPotencia a partir de la cual el RITE exige proyecto
- 5 a 70 kWRango en el que basta la memoria técnica
- 12 mesesControl de fugas por debajo de 50 t CO₂ equivalente
- 2001Climavera instala climatización en Madrid desde
Por qué una nave no se climatiza como una oficina grande
El error más caro que vemos en polígonos de Madrid es dimensionar una nave por metros cuadrados, como si fuera un local con el techo muy alto. No lo es. Hay cuatro diferencias que cambian el resultado, y ninguna se ve en un plano.
La primera es el volumen de aire. Una nave de ocho o doce metros de altura libre puede tener tres veces el aire de un local de la misma planta. Ese aire hay que moverlo, no solo enfriarlo o calentarlo.
La segunda es la envolvente. Una cubierta metálica sin aislar recibe sol directo todo el día y lo devuelve al interior por la tarde; un panel sándwich en buen estado se comporta de otra manera. Antes de proponer nada miramos de qué está hecha la cubierta y en qué estado está, porque decide buena parte de la carga térmica.
La tercera son las cargas internas. Maquinaria, compresores, hornos, líneas de producción o simplemente veinte carretillas trabajando aportan calor de forma continua. En algunas naves esa carga interna pesa más que el clima de fuera, y eso cambia el sistema que conviene.
Y la cuarta son las puertas. Un muelle de carga que se abre cada pocos minutos deja entrar y salir aire sin control. Climatizar una nave sin resolver primero las aperturas es tirar el dinero, y lo decimos antes de presupuestar, no después.
Lo que hay dentro decide el sistema
No existe una solución de nave. Existe la solución para lo que ocurre en esa nave concreta, y el uso manda por encima de los metros.
Muchas veces no hace falta climatizar todo el volumen: basta con temperar y, sobre todo, con evitar que el calor se acumule bajo cubierta y con controlar las aperturas de muelle.
Hay aporte de calor constante de la maquinaria. El sistema se dimensiona con esa carga interna encima, y a menudo la prioridad es extraer calor, no aportar frío en todas partes.
Dos necesidades muy distintas bajo un mismo tejado. Se resuelven por separado y con control independiente: la oficina pide confort estable, la nave pide otra cosa.
Si lo almacenado necesita un rango estable, el criterio deja de ser el confort de las personas y pasa a ser la estabilidad, con la redundancia y el registro que eso implica.
En la visita preguntamos qué se hace dentro, cuánta gente trabaja, en qué turnos y qué máquinas hay encendidas. Sin eso, cualquier cálculo es una estimación bonita y equivocada.
Sistemas que usamos y cuándo tiene sentido cada uno
Estos son los sistemas con los que trabajamos en nave industrial. No hay uno mejor: hay uno que encaja con la altura, el uso y el presupuesto de mantenimiento de cada empresa.
El calor se va al techo, y ahí no trabaja nadie
Es el fenómeno que más dinero desperdicia en naves altas y el que menos se mide: la estratificación. El aire caliente sube y se queda bajo cubierta. En invierno puedes tener una diferencia importante entre lo que marca el termostato a dos metros y lo que hay a diez, calentando un volumen en el que no hay ni una persona.
La consecuencia práctica es que la calefacción trabaja de más para conseguir una temperatura que a nivel de suelo nunca llega. Antes de proponer más potencia, medimos a distintas alturas. Muchas veces el problema no es que falte equipo, sino que lo que ya hay está calentando el techo.
Estratificación térmica en una nave: dónde está el calor y dónde está la gente
Los muelles de carga: por donde se escapa lo que pagas
Una puerta de muelle abierta anula en minutos el trabajo de horas. En naves con actividad de carga y descarga continua, resolver las aperturas suele tener más efecto sobre la factura que ampliar la potencia instalada.
Lo que miramos: cuántas puertas hay y con qué frecuencia se abren, si se pueden sectorizar las zonas próximas a muelle, si tiene sentido una cortina de aire y si el flujo de trabajo permite reducir el tiempo que la puerta está abierta. Son medidas poco vistosas y muy rentables.
- Número de puertas y frecuencia real de apertura
- Posibilidad de separar la zona de muelle del resto
- Cortinas de aire dimensionadas para el hueco concreto
- Orientación de la nave y viento dominante
- Horario en el que se concentra la carga y descarga
- Estado de juntas y cierres de las puertas existentes
Zonificar: no toda la nave necesita lo mismo
Climatizar el cien por cien del volumen de una nave rara vez es la decisión correcta, ni técnica ni económica. Casi siempre hay zonas con exigencias distintas: puestos de trabajo fijos, zonas de paso, almacenaje sin personal, oficinas y vestuarios.
Trabajar por zonas permite poner la inversión donde está la gente y donde el producto lo exige, y dejar el resto temperado o sin climatizar. Los sistemas VRV lo hacen bien porque admiten control independiente por zona desde una misma unidad exterior. Lo explicamos en detalle en la página de sistemas VRV Daikin en Madrid.
Cómo trabajamos una nave, paso a paso
Visita y mediciones
Vamos a la nave. Altura libre, estado de cubierta y cerramientos, puertas, maquinaria, turnos y mediciones a distintas alturas.
Cálculo y propuesta
Cargas térmicas reales con lo medido. Proponemos sistema, zonificación y medidas previas, con lo que cada cosa aporta.
Instalación
Con equipo propio y coordinados con vuestra actividad, para que la nave siga funcionando mientras se trabaja.
Puesta en marcha y mantenimiento
Ajuste, formación al responsable y plan de mantenimiento acorde al entorno y a lo que exige la norma.
La visita técnica es el paso que evita los errores caros. Puedes ver en qué consiste en visitas técnicas de climatización.
Normativa y papeles que sí hacen falta
Una instalación térmica en una nave no se termina cuando la máquina arranca. El RITE exige documentación y mantenimiento periódico, y la potencia instalada determina si basta con una memoria técnica o hace falta un proyecto firmado por técnico competente.
A eso se suma el control de gases fluorados, que obliga a llevar registro de las revisiones según la carga de refrigerante del equipo, y la conservación de la documentación de la instalación para inspecciones y para el propio historial del edificio.
Lo decimos porque es una fuente habitual de sustos: instalaciones montadas sin registrar, sin documentación y sin plan de mantenimiento, que aparecen el día de una inspección o al vender la nave. Nosotros entregamos la instalación documentada y con su mantenimiento planteado desde el principio.
No indicamos aquí umbrales concretos de potencia ni plazos: dependen de la instalación y de la normativa vigente en el momento del proyecto. Lo verificamos caso por caso antes de presupuestar, no de memoria.
Mantenimiento en un entorno con polvo
Una nave ensucia los equipos mucho más rápido que una oficina. Polvo en suspensión, virutas, harina, serrín o partículas de proceso saturan filtros y baterías en semanas, no en meses. Un plan de mantenimiento copiado del de una oficina se queda corto y acaba en avería.
Ajustamos la frecuencia al entorno real: qué se produce, cuántas horas funciona el equipo y qué hay en el aire. Y revisamos también equipos que no hemos instalado nosotros, algo que hacemos de forma habitual y que explicamos en mantenimiento de aire acondicionado.
¿Qué normativa se aplica y quién responde de ella?
Estas son las obligaciones que afectan a la instalación, con enlace a la norma oficial para que se puedan comprobar sin creernos a nosotros.
Normativa aplicable, con la fuente oficial
- Proyecto o memoria técnica, según la potencia instalada
- El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios exige proyecto firmado por técnico competente cuando la potencia térmica nominal supera los 70 kW. Entre 5 y 70 kW la memoria técnica puede sustituir al proyecto. Lo comprobamos instalación por instalación antes de presupuestar.Fuente: Real Decreto 1027/2007 (RITE), modificado por el Real Decreto 178/2021.
- Control de fugas de gases fluorados
- Los equipos con menos de 50 toneladas equivalentes de CO₂ se revisan al menos cada doce meses, o cada veinticuatro si llevan sistema de detección de fugas. Entre 50 y 500 toneladas equivalentes, cada seis meses, o cada doce con detección. El registro de esas revisiones corresponde al titular de la instalación.Fuente: Reglamento (UE) 2024/573, que deroga el Reglamento (UE) 517/2014.
- Documentación de la instalación
- Una nave con instalación térmica sin registrar, sin documentación y sin plan de mantenimiento es un problema que aparece el día de una inspección o al vender el inmueble. Entregamos la instalación documentada y con su mantenimiento planteado desde el principio.Referencia: RITE · Ministerio para la Transición Ecológica.
Preguntas frecuentes sobre climatización de naves industriales
¿Cuánto cuesta climatizar una nave industrial en Madrid?
No damos una cifra por metro cuadrado porque sería inventada. El coste lo marcan la altura libre, el estado de la cubierta y los cerramientos, las cargas internas de la maquinaria, cuántas zonas hay que controlar por separado y qué pasa con las puertas de muelle. Dos naves de la misma superficie pueden diferir mucho. Por eso presupuestamos siempre después de la visita técnica y con mediciones, no por teléfono.
¿Se puede climatizar solo una parte de la nave?
Sí, y muchas veces es lo que recomendamos. Poner la inversión donde están los puestos de trabajo fijos o el producto sensible, y dejar el resto temperado, suele dar mejor resultado que repartir potencia por todo el volumen. La condición es hacerlo bien: separar las zonas y elegir un sistema que admita control independiente.
¿Sirve el aire acondicionado doméstico para una nave?
Para la parte de oficinas o un vestuario, puede servir. Para el volumen de nave, no: esos equipos no están pensados para mover el aire a esa altura ni para funcionar con las cargas y la suciedad de un entorno industrial. Se saturan, rinden por debajo de lo esperado y duran menos. Es un ahorro inicial que sale caro.
Tenemos las puertas de muelle abiertas todo el día. ¿Tiene sentido climatizar?
Tiene sentido si se resuelven antes las aperturas. Climatizar con las puertas abiertas de forma continua es alimentar la calle. Lo habitual es empezar por cortinas de aire y por separar la zona de muelle del resto, y solo entonces dimensionar el sistema. Es menos vistoso y es lo que hace que la instalación funcione.
¿Hace falta proyecto o basta con una memoria técnica?
Depende de la potencia térmica que se instale. El RITE distingue entre instalaciones que se resuelven con memoria técnica y las que requieren proyecto firmado por técnico competente. Lo comprobamos contra la normativa vigente en cada caso concreto antes de presupuestar y lo dejamos por escrito en la propuesta, para que no aparezca como sorpresa después.
¿Cuánto se tarda en instalar?
Varía mucho según el sistema, la accesibilidad de la cubierta y si hay que trabajar sin parar la actividad. Lo que sí hacemos siempre es dar un plazo concreto en la propuesta, después de haber visto la nave, y coordinar los trabajos con vuestro calendario de producción o de carga.
¿Dais mantenimiento si la instalación no la habéis hecho vosotros?
Sí. Revisamos y mantenemos equipos instalados por otras empresas con normalidad. En la primera visita hacemos una revisión del estado real de la instalación y de su documentación, y a partir de ahí planteamos el plan de mantenimiento que corresponda al entorno.

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Climavera Madrid es instalador oficial y autorizado Daikin en Madrid desde 2001. Las obligaciones normativas que se citan en esta página enlazan a su fuente oficial para que cualquiera pueda comprobarlas sin fiarse de nosotros. Lo que no está verificado, se dice que no lo está.
Ningún dato de esta página sustituye a la visita técnica: es ahí donde se mide el caso concreto y donde se confirma o se descarta lo que aquí se explica en general.
- Calle Cadalso de los Vidrios 6, 28035 Madrid
- 672 593 866
- L–V 08:00–21:00 · Sábado 08:00–14:00
Última revisión del contenido: 30 de agosto de 2026.
¿Tenéis una nave en un polígono de Madrid?
Vamos, medimos y os decimos qué hace falta de verdad, incluido lo que no hay que gastar. Instaladores oficiales Daikin en Madrid desde 2001.